Cada vez llegan más hombres jóvenes a mi consulta, cuya motivación de asistir a una terapia sexual es su bajo deseo sexual. Razones de esta dificultad hay muchas: factores de estrés, preocupaciones, problemas de pareja y relaciones largas donde la sexualidad ya no es novedosa y donde probablemente se han sustituidos los tiempos de intimidad por otros hábitos.
Otras causas del bajo deseo sexual son los cambios que han vivenciado los seres humanos el último tiempo en la sociedad. El empoderamiento de la mujer y la equidad de género suelen ser un factor desencadenante bastante potente. Las redes sociales también juegan un rol relevante, ya que estas plataformas entregan tanto estímulos novedosos y rápidos que el cerebro se acostumbra a esa vida llena de tentaciones y mucho más acelerada.
Otro elemento importante es el mayor acceso a la pornografía, donde el hombre adquiere el hábito de estimularse por sí mismo viendo imágenes, lo que se convierte en una forma muy rápida y fácil de satisfacción y se pierde la necesidad de estar con la pareja.
Hace 10 años no se encontraba información relacionado con el bajo deseo sexual en hombres. En la actualidad, hay hartos artículos, que respaldan esta información.
En sexología, la disminución general de la apetencia sexual constituye una disfunción que se conoce técnicamente como deseo sexual hipoactivo.
Se habla que esta disfunción afecta a uno de cada seis hombres y aumenta con la edad.
Cuando un paciente llega a mi consulta, lo primero que realizo es una anamnesis exhaustiva, donde le consulto de su situación actual y también de su historia pasada. Es importante analizar si su deseo sexual bajo es generalizado o situacional, es decir, si ocurre en todo momento y con cualquier persona o el estímulo aparece solo en contextos específicos, es decir con su pareja, pero si tiene fantasías sexuales o deseo con otras personas. Es importante revisar sus hábitos de vida y se consulta por otras enfermedades. Es muy relevante consultar por ingesta de medicamentos, ya que hay muchos que inhiben el deseo sexual.
Para trabajar en el bajo deseo sexual, se aplican técnicas del modelo cognitivo conductual como la reestructuración cognitiva. Se analizan los pensamientos irracionales del paciente para darle otra lectura y resignificarlos. Para eso se indican diferentes tareas al paciente como por ejemplo realizar autorregistros para identificar los pensamientos perturbadores.
La ansiedad del paciente y especialmente la ansiedad anticipatoria a un encuentro sexual se trabaja con diferentes técnicas de respiración. Es importante que el paciente logre la conexión mente cuerpo a través de técnicas como Body Scan y relajación progresiva de Jacobson entre otros.
Se promueven sus fantasías sexuales a través de técnicas como la visualización.
La técnica del mindfulness también es fundamental para que el paciente logre centrarse en el presente y estar consciente durante el acto sexual.
Por último, es muy importante que el paciente tenga una comunicación fluida con su pareja.
Los pacientes pueden realizar la terapia de manera individual o en pareja. Puede ser muy positivo trabajar con la pareja, ya que es importante bajar la inseguridad de ésta.
La psicoeducación también se hace muy relevante y es importante mostrarles a los pacientes los múltiples factores que pueden estar influyendo. La sexualidad va cambiando a lo largo del ciclo vital y no se puede esperar que la pareja tenga la misma frecuencia que al inicio de la relación. Siempre van a existir momentos y etapas de vida donde la frecuencia va a ser más baja. Es muy importante conversar al respecto para entender en conjunto lo que está ocurriendo. La vida sexual no es pareja y tiene sus altos y bajos.
Hay técnicas muy efectivas, como la focalización sensorial que se realizan en pareja.
Por último, es muy esencial trabajar en el autoconcepto del paciente. Es necesario que se crea el cuento y que se conozca más en diferentes ámbitos de vida. El coito no es todo y hay muchas formas de entregarse placer. La creatividad puede ser muy variada y puede encender nuevamente el deseo. La clave es construir una sexualidad en conjunto.
