La relación de pareja atraviesa por distintas fases desde sus comienzos.

La primera fase se denomina Fase de enamoramiento, caracterizada por la vivencia de un amor romántico, el mantenimiento de expectativas idealistas sobre la pareja, una visión positiva del otro miembro que hará que se maximicen sus virtudes y se minimicen sus defectos, y donde se da una ausencia de problemas prácticos. Sin embargo, esta fase durará tan solo unos meses y con el tiempo la pareja entrará en la siguiente fase: La Fase de cotidianidad, donde puede suceder que se tome conciencia de las ideas poco realistas que se tuvieron anteriormente, aparezcan las primeras insatisfacciones y problemas prácticos, y comiencen los sentimientos de desilusión, frustración y decepción. Posterior a eso, la pareja entra a una Fase de adaptación, donde se trata de un amor más maduro y duradero y que en general perdura en el tiempo.

Las causas de los problemas maritales o de pareja suelen ser muy variadas. Pueden darse problemas en la convivencia, dificultades a la hora de conciliar horarios y pasar tiempo juntos, desequilibrios en el reparto de tareas comunes y responsabilidades, dificultades en la comunicación o suposiciones e ideas rígidas sobre las relaciones de pareja.

John Gottman, un psicólogo estadounidense conocido por sus estudios de parejas en su famoso Love Lab (Laboratorio del Amor), llegó a conclusiones muy interesantes para las relaciones de pareja. Encontró cuatro factores claves que influyen directamente y muy negativamente en la pareja que los ha llamado «Los cuatro jinetes del apocalipsis de las relaciones». Son varios problemas potenciales que pueden matar el amor, que refieren a cuatro errores cruciales que se cometen en la comunicación.

1.    Las críticas destructivas

Una crítica destructiva se diferencia de una crítica constructiva en que la primera incluye etiquetas y descalificaciones, generalizaciones, se expresa en segunda persona, con tono de voz elevado y despectivo, con una postura corporal amenazante, y que busca crear culpa y malestar en la otra persona.

No es lo mismo decir: “No me ha gustado que esta mañana no recogieras tu ropa, te pido que mañana se quede el cuarto recogido” que decir “¡Vas siempre a lo tuyo! Dejas la ropa tirada por el suelo, y los demás tenemos que ir detrás a recogértelo todo, ¡estoy harto de ti!”.

El exceso de críticas destructivas lleva, como es lógico, a sensaciones de resentimiento que no aportan nada bueno a la relación.

2.    La actitud defensiva

Implica no aceptar una queja y responder a la defensiva y contraatacando, lo cual empeorará sin duda la situación de conflicto en la pareja.

Si un miembro le dice al otro “¿Por qué nunca quieres que vayamos a ver a mis padres?”, y éste le responde “Porque tú tampoco quieres ir a ver a los míos”, la interacción entre ambos se está basando en culpabilizar y responsabilizar al otro del conflicto, lo que provocará mayores sentimientos negativos entre ambos y difícilmente se llegará a una solución.

3.    El desprecio

El desprecio constituye una falta de respeto que incluye insultos, muecas, empleo de la ironía o el sarcasmo, y que se utiliza con fines ofensivos y para infravalorar a la otra persona.

Imaginemos que un miembro de la pareja le dice al otro miembro: “¿Tengo que repetírtelo cien veces porque eres cortito o es que no entiendes el castellano?” No hace falta explicar las consecuencias negativas que conlleva este tipo de comentarios despectivos en una relación de pareja o en cualquier otra relación interpersonal.

4.    El encierro o actitud evasiva

La actitud evasiva en una situación conflictiva supone dar muestras de indiferencia hacia la otra persona que está planteando las quejas o críticas.

Hacer como que no se escucha, mirar hacia otro lado, involucrarse en otra actividad o hacer como que el otro no existe, son actitudes dañinas para la pareja y pueden “encender” aún más el comportamiento del que está planteando la queja, aumentando los sentimientos de rabia y resentimiento, y con la consecuencia del empeoramiento de la situación.

Es cierto que en ocasiones, en muchos conflictos de pareja, puede aparecer alguno de los “cuatro jinetes” de Gottman. Sin embargo, cuantos más aparezcan en una relación de pareja y cuanto más se repitan en el tiempo, más probable será que la relación acabe en ruptura.